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La La Land – Sonido a Óscar

Estrellas en La La Land – Gosling y Stone presumen de química en lo nuevo de Chazelle

Qué decir ya de esta película … Ha ido a su ritmo poco a poco hasta irrumpir de manera totalmente inesperada, eso sí, con el don de la ubicuidad, ha ido a aparecer en el momento y lugar idóneos. La nueva película de Damien Chazelle bebe mucho de su anterior, aunque no tan premiada, obra: Whiplash, y no por el Jazz, sino por hacer hincapié en aquello que no debe morir y que el protagonista o co-protagonista está empeñado y se siente obligado a resucitar. “Es pura emoción” – dice con fuerza Ryan Gosling a Emma Stone mientras ven un concierto de Jazz; y efectivamente, la película lo es, aunque … ¿tengo la sensación de haber visto esto antes? Sí, claro. Esa sensación es constante durante toda la película, musical puro y duro mezclado con elementos de pura actualidad en tono irónico, cómico y crítico. En una de las escenas de baile y canturreo más bellas, sitio ideal, música, fotografía de ensueño, guapo y guapa de turno bailando … y suena un móvil en pleno éxtasis romanticón, perfecto reflejo de la sociedad actual, atrévete a soñar sí, pero poco, no te pases …

Técnica impecable

Y es aquí exactamente donde la película creo que gana más puntos y gana todo mi interés. El arranque con un plano secuencia (muy de moda últimamente) en un atasco en plena highway de Los Ángeles, bailes y coreografías medidas al milímetro. La película empieza con un ritmo lento y pausado para ir creciendo en velocidad como toda buena canción, pero sin echar por tierra la trama, la historia de amor de los protagonistas (salvo la empalagosa secuencia del Observatorio Griffith … ). Ni qué decir tiene el aire a Gene Kelly, al musical clásico, que está presente, al igual que el sueño de Hollywood, de triunfar, del si quieres puedes … Pero dónde quiero llegar es a la parte final, los acordes que hacen rememorar el amor que pudo ser, y ese flashback a través de unos acordes muy presentes en el film y con el “qué hubiera pasado si … ” que hace un repaso de la relación e historia que podría haber tenido los protagonistas. Al igual que el buen Jazz esta última parte te remueve adelante y atrás, arriba y abajo en la historia, hasta sacudirte y agitarte del todo como si de un buen cócktail se tratara; y sin dejar mal sabor de boca ni mucho menos, sí te da una bofetada de realidad a través de lo onírico: bailes, escenarios ideales, homenaje al cine en sí mismo, París en forma de pintura al más puro estilo impresionista … bellísimo para algunos y autobombo hollywoodiense para otros, para mí, las dos cosas.

La banda sonora queda un poco en segundo plano, ya que sin ser tan memorable como en Chicago , deja latente su presencia con un equilibrio perfecto entre lo moderno y lo clásico, ríndete a la industria o muere luchando contra ella. Sueñen y luchen por sus sueños sí, pero aterricen de vez en cuando.  ¡ Disfrútenla ! Yo lo hice … y mucho.

El análisis de LA LA LAND por Miguel Francisco Moreno aquí : LA CLAQUETA

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